El fin de año se vio oscurecido por problemas y retrasos en los aeropuertos canarios: durante los últimos días de diciembre se registraron más de 250 vuelos aplazados por restricciones del tráfico aéreo y por el mal tiempo.

En Santa Cruz de Tenerife se registraron unas 173 demoras (en Tenerife Norte, 49 vuelos retrasados, y en Tenerife Sur, 124), mientras que en el de Las Palmas, alcanzó las 78, según informó Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena).
Pero además, en el aeropuerto de Gran Canaria también se han contabilizado 60 vuelos con retrasos, y en Lanzarote, unas 18 salidas, de las cuales algunas se han pospuesto por más de dos horas.
En Fuerteventura, por su parte, se produjeron dos cancelaciones de vuelos ingleses, pero por mal tiempo en las terminales de origen.
Todas estas demoras se dan en un contexto de debate entre la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) y Aena, por número insuficiente de controladores en varios aeropuertos españoles y por versiones encontradas en un lado y en el otro.

En cuanto a estos últimos retrasos en las islas, USCA ha propuesto a Aena reprogramar los turnos, como mínimo hasta mediados de enero, en Canarias para solucionar este problema y que no se vuelva a repetir. Además, como parte de la propuesta, el segundo debería aceptar el refuerzo de los servicios deficitarios de personal, de acuerdo a los criterios mantenidos con anterioridad en niveles de tráfico similares.
En el comunicado remitido por USCA a Aeropuertos, también se señaló que la reprogramación de los turnos pondría fin de inmediato con estos retrasos que se están produciendo en Canarias.
Aena, por su parte, aseguró que la programación de trabajo de los controladores de Canarias “está perfectamente hecha por expertos y no presenta carencias” y ha declarado que los retrasos de los vuelos terminarían si el sindicato USCA revocara la orden que ha dado para que no se hagan horas extras.
Lo cierto es que, al menos hasta el momento, ambas partes no se ponen de acuerdo y los más damnificados siempre siguen siendo los usuarios, quiénes deben soportar estos retrasos que no tendrían que ocurrir.
Aena recordó, además, que los turnos de trabajo de los controladores se planifican con 90 días de anticipación porque “así lo establece el convenio del colectivo”. “En esos 90 días pueden surgir desajustes que, hasta ahora, se solucionaban con la buena disposición del colectivo, que cubría las posibles bajas con horas extras“, indicaron las fuentes del ente público.
Fuente Hosteltur
