Viajar en avión puede ser muy estimulante si uno sabe que va rumbo a sus vacaciones soñadas o a reencontrarse con esa persona que tanto extraña o hace tiempo quiere volver a ver. De cualquier modo, subirse a una aeronave no es lo que mucha gente más desea: miedo a volar, estrés, la sensación de sentirse encerrado, mareos o una posterior sensación de cansancio y desorientación pueden ser tanto ingredientes previos como posteriores a la hora de abordar un avión. Estos viajes deben ser un placer.

Hace unos días ya hablábamos de este tema y compartíamos algunos consejos para tratar de sobrellevar esta experiencia (no sé si traumática pero si, al menos, estresante, claro que todo depende de la persona), veamos en esta ocasión otros puntos a tener en cuenta que pueden sernos de utilidad.
*Mantente hidratado
Dentro de los síntomas de la deshidratación se incluyen los mareos, la fatiga, dolor de cabeza y hasta constipación. En varias ocasiones se atribuye esta sintomatología al jet lag, el cual tal vez sólo se deba a una insuficiencia de agua.
Así que recuerda siempre mantenerte bien hidratado: bebe abundante cantidad de agua durante los días previos a tu vuelo, y llévate contigo agua para cuando estés yendo para el aeropuerto.
Una vez en vuelo, opta siempre por los jugos y bebidas naturales: en vez de café, pide a la aeromoza o bien jugos frutales o agua.
*Sé amable con tu cuerpo
Obviamente si tienes buen estado físico general, llevarás mejor un vuelo en avión ya que tu cuerpo se repondrá más rápidamente del estrés físico del viaje. Ahora bien, durante el vuelo planea mantenerte lo más activo que puedas: levántate siempre que puedas, si es posible, al menos una vez cada hora, y camina dentro de la cabina.
También puedes hacer algunos ejercicios de elongación en tu asiento, sencillos, como estirar las piernas y mover los tobillos de manera circular o desperezar tus brazos y columna. Recuerda también que la práctica de ejercicios respiratorios puede ayudar a aliviar el estrés.
Si quieres dormir una siesta, pues adelante. Para estar más cómodo y evitar contracturas o dolores posteriores en el cuello, hombros o espalda recuerda llevar contigo una de esas pequeñas almohadas anatómicas con forma de C. También puedes recurrir a la ayuda de un protector de ojos si eres sensible a la luz, y ésta no te permite conciliar el sueño.
*Luz del sol
Una forma de ayudar al cuerpo en los cambios de horario y reajustarse a ellos, es mediante algo tan vital y sencillo como el sol. Unos días antes de tu vuelo, más que nunca, sal por caminatas a la luz del día. Incluso sólo unos quince minutos de esta actividad diurna ayudará al reloj biológico en su proceso de reajuste horario.

13 de abril de 2010 a las 08:09
[...] mismo, para los turistas extranjeros se hace especial hincapié en las consideraciones del Jetlag, y les sugerimos tomar recaudos a fin de evitar padecer el jet lag a raiz de este cambio horario [...]